Noches como esta en las que no tengo palabras. Noches que me hacen pensar que me he congelado.
No siento ni frío ni calor, mi corazón está helado.
Agradezco sin duda el poco tiempo que tengo pues gracias a eso consigo no pesar, consigo no profundizar en nada que me haga sufrir.No siento ni frio ni calor, mi corazòn está helado.
Actúo por rutina, como un robot bien programado. Me levanto cada mañana y ya se como acabará el día, no le doy pie a la improvisación ya que todas mis horas están ocupadas.
Yo que siempre me he movido por sentimientos, que siempre he pensado que si no sentía amor no iba a ningún sitio y que siempre creí que tendría alguien a quien amar.
Ahora no hay nada ni nadie, muchas veces me sorprendo a mi misma pensando en el motivo por el cual me levanto cada mañana, cual es el motivo por el que vivo y disfruto de lo que hago y llego a la conclusión de
que no existe.
Hace ya unos meses que me prometía a mi misma que jamás permitiría que nada me afectase, que no iba a volver a llorar ni una sola lágrima más y hoy puedo decir orgullosa que lo he conseguido.
No me siento ni alegre ni triste. No estoy ni mal ni bien. Simplemente estoy robotizada, mecanizada y rutinaria. Pero creo que no necesito nada más.
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