Hoy que vuelvo a extrañar tu boca recorriendo mi espalda, es cuando siento que sigo viva.
Hoy que extraño ver tu abrigo colgado en la silla y tu ropa repartida por el suelo, hoy que tus ojos no me miran como antes porque ya no están aquí, hoy que siento que mi cuerpo está incompleto.
No es suficiente el nórdico para acallar este frío que me aqueja, no basta la comodidad de la almohada para apoyar mi pelo, no sirve cerrar los ojos y desearte aquí a mi lado.
Esta noche oscura y lluviosa extraño la luz de la luna colándose por las cortinas, esta noche extraño la luz de tu cuerpo pegado al mío, esta noche que no es mas que una noche más.
La dulzura de tus manos era la que me transportaba a ese universo paralelo donde solo estábamos tu y yo, el tacto de tu piel que me hacía viajera incauta por un lugar que ya conocía. El calor y el sabor de tu boca que hacían que me derritiese y pasara en poco tiempo a ser agua... Los rizos a los que he dedicado miles de horas pero sobretodo la calma final, extraño abandonarme a tí, crear un muro entre el mundo y nosotros y esconderme en tus brazos. Dejar que tu respiración descanse tranquila en mi cuello.
La dulzura de tus manos era la que me transportaba a ese universo paralelo donde solo estábamos tu y yo, el tacto de tu piel que me hacía viajera incauta por un lugar que ya conocía. El calor y el sabor de tu boca que hacían que me derritiese y pasara en poco tiempo a ser agua... Los rizos a los que he dedicado miles de horas pero sobretodo la calma final, extraño abandonarme a tí, crear un muro entre el mundo y nosotros y esconderme en tus brazos. Dejar que tu respiración descanse tranquila en mi cuello.
Porque solo así me sentía completamente plena.
No eres tu con nombre y apellidos lo que extraño esta noche, es tu cuerpo el que me hace falta.
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